COMBATE A LA COVID-19: ¿SOMOS TODOS IGUALES? Una comparativa entre Brasil e Israel.
- IBREI

- hace 15 horas
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El nuevo coronavirus sacudió al mundo y demostró que la globalización y el internet acortaron las distancias del mundo, habiendo cosas buenas y malas en esta proximidad entre los países y sus pueblos.
Sin duda hay más ventajas que desventajas, pero siempre debemos recordar que sus países deben preservar sus autonomías e independencias, incluso en la forma de tratar una pandemia como esta.
Por un lado, puede haber influencia en la decisión de un país sobre las actividades de otro país –y un ejemplo claro de esto en esta época de locura mundial fue el cierre de los espacios aéreos. Por otro lado, no se puede decir que la actitud adoptada por un país deba necesariamente servir para otro.
Existen varios ejemplos de países vecinos que trataron el asunto de forma diferente y tuvieron controles bastante parecidos, así como de otros que lo trataron de forma igual pero tuvieron resultados diferentes (en lo que se refiere a la rapidez y cantidad de contagio de su población).
De hecho, los mejores resultados se vieron en los países que endurecieron el aislamiento, al menos en un primer momento, dificultando el contagio y, con ello, teniendo tiempo para prepararse mejor o –como mucho se dice– impedir que se produzca el sofocamiento de la red de salud.
Pero esto, tal vez, no pueda ser analizado de modo igual para todos los países.
El ejemplo que traigo es la comparativa entre Brasil e Israel.
Brasil, con dimensión continental, e Israel con dimensión diminuta (solo como referencia dimensional, Israel es prácticamente del tamaño del Estado de Sergipe).
Además del tamaño, en lo que se refiere a la población, mientras que Israel está llegando a los 10 millones de habitantes, Brasil ya superó los 210 millones (una población más de veinte veces mayor) hace algún tiempo.
Estos dos datos muestran ventajas y desventajas para cada uno de los países, ya sea en lo que se refiere al aislamiento, o en lo que respecta al retorno de las actividades.
Otro factor que diferencia a los países y, por lo tanto, comprueba que no es posible copiar ipsis litteris las soluciones del país “A” por el país “B” es exactamente su situación económica.
Sin querer entrar a fondo en la situación que vive actualmente Brasil, es posible decir que Israel se encontraba en una situación mucho más cómoda económicamente que Brasil antes del inicio del caos (por razones de una recesión que Brasil estaba empezando a superar...); además, la diferencia de clases sociales (y, especialmente, salarios) también influye bastante en este momento.
Explico: en Israel tuvimos un cierre del comercio y un aislamiento social que fue determinado desde un principio por el gobierno y, de modo general, respetado por los ciudadanos. El aislamiento fue poco a poco (pero rápidamente) siendo cada vez más estricto, llegando al aislamiento casi total, permitiéndose prácticamente solo los servicios esenciales (supermercado y farmacia).
La situación política, económica y social del país –además de que Israel está, lamentablemente, acostumbrado a condiciones de guerra, lo que hace que la población esté más “habituada” a situaciones extremas– permitió que los gobernantes tuvieran la tranquilidad de elaborar y aplicar un plan de enfrentamiento de la pandemia extremo (aunque, naturalmente, lo desconocido de esta locura obligue a la adopción de medidas y modificaciones de urgencia).
Más que eso, el israelí –que al igual que el brasileño es bastante solidario– contó además con el buen ejemplo del sector público, del ejército y del sistema de salud, que prontamente asumieron actitudes importantísimas con el fin de enfrentar mejor el problema.
Tras el período de alejamiento más riguroso, las noticias que ahora nos llegan son de apertura gradual del mercado.
El comercio ya está empezando a tener una apertura mayor. Las escuelas poco a poco volverán a su normalidad (a pesar de que la gran mayoría de los estudiantes aún continúan con clases en línea), iniciando por los de menor edad hasta los mayores (para que los padres también puedan ir regresando a sus trabajos).
Las oficinas, las Startups, el poder judicial, etc., también están volviendo poco a poco a la normalidad, con sus empleados recibiendo las orientaciones de regreso y las condiciones para ello (tales como distanciamiento de las estaciones de trabajo, uso obligatorio de mascarillas, etc.).
El turismo –que vivía un momento de altísima expansión antes de la pandemia– es el que todavía ha sufrido bastante y, posiblemente, será el que más tarde logre retomar sus actividades. Esto se debe a que, además de depender de las decisiones internas del país, el sector depende también de la apertura de los espacios aéreos, cuya decisión está en manos de los líderes de los diferentes países. No obstante, ya se presentó al Gobierno un plan de reactivación, el cual está siendo analizado cuidadosamente.
Cabe decir que, al tratar la credibilidad del Gobierno, todo esto ocurrió en un Israel cuya indefinición política estaba en auge desde hacía más de un año, con nada menos que tres elecciones sucesivas, sin que ningún parlamentario lograra presentar al presidente el apoyo de la mayoría del Knesset (congreso) para, con ello, obtener el derecho de ser nombrado Primer Ministro.
Este asunto lo dejo para una próxima oportunidad ya que, según todo indica, debido a la Covid-19, finalmente se logró acordar una coalición política con la formación del nuevo gobierno.
Es importante mencionar que, tal como ocurre en todos los países, tanto el cierre como el regreso del mercado son acciones gubernamentales que pueden sufrir reveses rápidamente. Solo basta imaginar que, si la apertura demuestra un aumento de los casos de contaminación –o de muertes–, fatalmente eso forzará al gobernante a cerrar nuevamente el mercado.
En resumen, cerrar o abrir el mercado (así como otras medidas de prevención y enfrentamiento) no tiene una receta cierta y exacta, debiendo analizarse innumerables circunstancias, ya que la pandemia es aún desconocida. Parece que solo una vacuna –e Israel está entre los países que buscan fervorosamente encontrarla– sería capaz de calmar los ánimos del mundo.
Espero, sinceramente, que, incluso ante este caos mundial, todos los países y sus ciudadanos –gobernantes, empresarios, empleados, etc.– logren mantener la serenidad para enfrentar y vencer esta batalla.
Fabio Ajbeszyc
Representante Internacional del IBREI en Israel – Abogado y Business Development
e-mail: fabioajba@gmail.com
fone/whatsApp: +972527061851
































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