¿Cómo se encuentran el comercio exterior y los acuerdos internacionales para Brasil en este momento?
- IBREI

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Hace algunos años, hemos observado ciertos cambios en el comercio exterior mundial, lo cual es natural, pero provocados mucho más por cuestiones políticas que por otros factores. Ahora, además de esos factores anteriores, tenemos la pandemia frenando el flujo convencional del sistema. Todo el mundo producía en China —claro que esto es una exageración, pero la realidad no es muy distinta—, país epicentro del surgimiento y propagación del nuevo virus que, aunque invisible, hizo que el planeta pulsara “pause”. Allí, prácticamente no se producía ni exportaba nada; los esfuerzos se volcaron a contener la Covid-19.
Fue entonces cuando muchos mercados y sectores comprendieron lo difícil que es externalizar sus industrias y producciones fuera de sus territorios, y más aún, depender de un único productor. La escala evolutiva de la propagación del virus ya la conocemos; pero, volviendo al momento presente, la pregunta es: ¿cómo queda el comercio exterior brasileño y los acuerdos internacionales en los sectores textil y de confección?
Responder es complicado, ya que el problema no es solo local, sino global. La certeza es que nada será exactamente igual que antes de la pandemia, pero la situación traerá muchos aprendizajes. Para el presidente de Abit, Fernando Pimentel, la discusión sobre cómo se comportará el mundo en cuanto a la cadena de suministro y relocalización de la producción pasa por la cuestión de “con seguridad o sin seguridad”, ya que el virus no tiene “después”: habrá que convivir con él hasta que exista una vacuna.
“Creo que el mundo se está re-evaluando, pero no espero una transformación radical, porque no hay forma de implementarla de un día para otro. Sin embargo, veo que Brasil ganará oportunidades, principalmente en la industria textil y de confección, una vez que pase esta etapa más crítica que estamos viviendo.” – Fernando Pimentel
Nuevas oportunidades
Aún es muy pronto para evaluar cómo reaccionará el mundo, ya que la crisis no ha terminado completamente. Pero las necesidades traen oportunidades —con cuidado de no caer en oportunismos. Arthur Martinho, vicepresidente del IBREI, considera que existe una gran oportunidad para que Brasil desempeñe un buen papel en el mercado internacional, especialmente con el dólar en alza. Pero plantea algunas preguntas clave: ¿estamos preparados para esto? ¿Las empresas comprenden que el mundo ha cambiado? ¿Saben que el perfil del consumidor se ha modificado y que los mercados donde opera también? ¿Cómo encaja el ámbito digital en todo esto?
“Son cuestiones importantes porque marcarán toda la diferencia en el comercio exterior, sin importar el mercado que las empresas quieran abordar. Además, como los mercados y los consumidores han cambiado, debemos revaluar nuestros productos para que reflejen los valores sociales y ambientales actuales de Brasil, y mostrar estas transformaciones al mundo. Quien no tenga un producto adecuado a estos nuevos comportamientos encontrará dificultades.” – Arthur Martinho
Alberto Hiar, presidente de la Asociación Brasileña de Estilistas (Abest), comenta que las marcas asociadas exportan actualmente a 70 países, pero lamentablemente los principales mercados para la moda brasileña de alto valor agregado, como Europa y Estados Unidos, fueron los más afectados por la pandemia.
“Además de ser los principales mercados para la promoción de la moda brasileña, son también los que nos permiten llegar al resto del mundo. Sin embargo, confiamos en una recuperación gradual, dado que son economías fuertes que se recuperarán más rápido.”
Martinho propone mirar con atención nuevos mercados y trabajar mejor los acuerdos internacionales que Brasil posee. Según él, el Mercosur y la región circundante se fortalecerán, y durante la recuperación inicial, es más rentable reforzar relaciones cercanas antes que arriesgarse en mercados desconocidos.
Acuerdos internacionales y neoproteccionismo
Los acuerdos internacionales y otras agendas de integración de los sectores textil y de confección están en pausa debido a la pandemia. Pimentel señala que este no es momento para movimientos de gran envergadura, aunque los acuerdos consolidados, como Mercosur-Unión Europea y EFTA, se mantienen firmes.
Para Martinho, la crisis está generando una ola de “neoproteccionismo”, es decir, países valorando su industria y productos. Sin embargo, esto será distinto al pasado, ya que el mundo actual tiene alternativas y está mejor preparado. Este proteccionismo se ve como una valorización del producto interno, algo que en Brasil aún no se incentiva suficientemente.
Relocalización productiva y de la cadena de suministro
Otro efecto del coronavirus ha sido que los países reconsideren sus producciones, trayéndolas de vuelta para no depender de un solo proveedor. Pimentel indica que Asia, especialmente China, seguirá siendo un hub industrial, pero surgen oportunidades para la relocalización de industrias en otros países, apoyadas en tecnologías, Industria 4.0, producción más eficiente, economía circular y sostenibilidad.
“Todo esto debe hacerse sin proteccionismos que nos perjudiquen, sino con competitividad legítima que evite competencia desleal de países que subsidian mucho o tienen marcos regulatorios distintos, protegiendo así empleos y actividades económicas locales.”
Hiar agrega que, aunque China representa una amenaza para el mercado textil brasileño, el diseño brasileño puede ser un diferenciador clave. Productos de mayor valor agregado, combinando diseño y producción en Brasil, tendrán mayores oportunidades de salir adelante de la crisis.
Entrevista concedida a la revista Costura Perfeita por el Vicepresidente Internacional del IBREI, Arthur Martinho, y el Presidente de Abit, Fernando Pimentel.

































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