EFECTO COLATERAL EN LA ECONOMÍA GLOBAL
- 18 mar
- 3 Min. de lectura

Volvamos a la fecha del 6 de julio de 2018, inicio de una guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo. Por un lado, Estados Unidos y, por otro, China, que trajeron más perjuicios que beneficios tanto para sí mismos como para sus socios comerciales. Dos años después, a inicios de 2020, firmaron un acuerdo para poner fin a esta disputa.
Cabe reflexionar sobre el momento anteriormente presentado. La normalidad parecía estar cerca para el mercado internacional y, de repente, comenzamos a conocer un nuevo y aún más delicado momento (quizás uno de los más turbulentos de los últimos siglos), que se expande como un maremoto de incertidumbres por todo el mundo.
Además, su resultado, para ser reparado, nos parece incalculable.
Por más oscuros que puedan parecer los escenarios mediáticos, tenemos la posibilidad de prepararnos mejor para las oportunidades que se presentarán en el período pospandemia.
En este momento, vemos la economía global desgastada, especialmente en lo que respecta a sus mayores potencias, que han sido impactadas de frente.
Recientemente, Estados Unidos atraviesa la fase de ser el nuevo epicentro de la epidemia mundial, mientras que China, tras haber anunciado la reanudación gradual de su economía —preparándose para atender la demanda del mercado interno, además del crecimiento de la demanda internacional (especialmente de equipos hospitalarios)— vuelve a enfrentar la posibilidad de una segunda ola de propagación del COVID-19, tras nuevos casos detectados en Hubei.
No podemos olvidar que la economía global está respirando con dificultad y así seguirá, lamentablemente, durante un largo período.
¿Qué lecciones podemos extraer, al menos en lo que se refiere al sector económico? Que muchos jamás imaginaron la gran deficiencia para satisfacer las necesidades internas de sus países. Muchos países, principalmente los más desarrollados, optaron por externalizar sus producciones y redujeron significativamente su parque industrial. Este hecho llevó al colapso del mercado interno, como en el caso de Italia, España y el propio Estados Unidos, obligándolos a recurrir al mercado chino para regularizar o atenuar la falta de estos productos.
En esta línea, no parece extraño que algunas empresas busquen obtener ventajas económicas para fortalecer determinados segmentos de la economía, precisamente mediante la adquisición de empresas extranjeras. Situaciones como esta ya han sido reportadas ante el gobierno estadounidense, donde el presidente Trump se posicionó a favor de restringir la venta, por ejemplo, de piezas para la industria aeronáutica china, condicionando su liberación a que los envíos no impulsen el ascenso de un competidor serio para la estadounidense Boeing ni aumenten la capacidad militar de China.
Recientemente se han reportado, en todo el mundo, diversas iniciativas en este sentido: la Unión Europea está imponiendo límites a la adquisición de empresas por inversores chinos; Japón ha promovido incentivos para que las producciones japonesas regresen a su país de origen.
Ante este escenario, al observar el mercado brasileño, surge la siguiente pregunta: considerando la actual pandemia, ¿cuál es el límite de injerencia asumido por el Estado para intervenir en la negociación de compra y venta de empresas brasileñas por extranjeros?
Bien, la respuesta ciertamente no es simple y dependería de muchas circunstancias y variables para ofrecer una respuesta acorde con la magnitud del tema.
Lo que puede decirse objetivamente es que la autonomía privada existe y debe ser respetada. En caso de intervención del Estado, se recomienda que prevalezca el orden público, mediante normas que representen el bien común.
En el mejor de los sentidos, el Estado tiene la obligación de preservar el desarrollo y el crecimiento económico del país, protegiendo económicamente al más débil, además de modernizar todas las estructuras del gobierno. ¡Es lo que se espera!
Arthur Martinho – Vicepresidente Internacional del IBREI
Rafael Bernardi – Director de Relaciones Gubernamentales del IBREI


































Comentarios